Tal y como lo vivimos

Que sirva este relato para mantener viva aquella ilusión que hace años
nos llevó a emprender un viaje hacia Oriente en busca de nuestra princesita.

EL PRINCIPIO

Todo empezó en Diciembre de 2004. Mi mujer y yo llevábamos tiempo pensando en iniciar una adopción y éramos conscientes de que la decisión que íbamos a tomar no era únicamente la de ser padres y formar una familia, era la de iniciar una adopción internacional.
Teníamos poco tiempo para decidirnos, así que nos miramos, rellenamos los papeles y nos pusimos en camino hacia Alicante a presentar los papeles antes de que el plazo finalizara, estábamos en Diciembre y el año se acababa, no es lo mismo tener registro de entrada en el 2004 que en el 2005.
Por el camino, nos cruzamos miradas, nos sonreímos y con toda la ilusión del mundo presentamos toda la documentación en la delegación territorial correspondiente. Como cuando mandas una carta, tu no te quieres ni imaginar las idas y venidas, las entradas y salidas, las cargas y descargas que tiene que dar ese pequeño sobre al cual tu simplemente le pegaste una pequeña estampita, lo que de verdad te importa es que su destinatario la reciba. Eso mas o menos es lo que nosotros queríamos, que la solicitud llegase donde tuviese que llegar y cuanto antes mejor.
La verdad es que no había pasado mucho tiempo cuando recibimos la carta de la Generalitat en la que se nos invitaba a empezar con unas charlas orientativas. En estas charlas lo que se intenta es  poco a poco dar respuesta a un montón de preguntas, para eso la Generalitat invita a los solicitantes que acudan a estas reuniones previas. Nosotros en ese momento no teníamos todavía claro donde queríamos ir, Rusia, India, China, sólo teníamos claro que no iba a ser ningún país sudamericano.
Allí se nos aclararon un montón de dudas y por fin nos decidimos por China.
Ahora sólo quedaban los talleres que en cuestión de semanas empezarían a desarrollarse.
El primer día de talleres fue el más decepcionante de todos pues coincidimos con un grupo al que les estaban explicando los preparativos para viajar a China, os lo podéis imaginar, todo estaba empezando para nosotros y sin embargo para aquellas familias su sueño estaba a punto de cumplirse, con sus sonrisas de felicidad, ese brillo en los ojos, que envidia dios mío. Pasado ese momento empezaron los talleres, tengo  que decir que al principio no acababa de entender la finalidad de los talleres, pero al final llega uno a comprender el porqué de todas esas preguntas, juegos y reuniones, a las que nos estaban sometiendo. A medida que íbamos superando las clases el fantasma de la la idoneidad, CI, empezaba a rondar por nuestras cabezas. La charla final con las Psicólogas, en mi caso fueron dos mujeres, culminó unos talleres en los que inevitablemente tu cabeza no deja de trabajar, seré apto, lo habremos hecho bien, considerarán estas personas que estoy preparado para formar una familia. Con el tiempo nos dimos cuenta que esto no había hecho mas que empezar. No es necesario que os explique lo que seguramente sentimos todos hasta que nos dieron el CI - Certificado de Idoneidad.

EN BUSCA DE UNA ECAI

Estupendo, la Generalitat Valenciana considera que somos aptos para iniciar una adopción, perfecto y ahora que. viajar a China, y mas para lo que íbamos, no era nada fácil. Teníamos que buscar una ECAI. Nosotros nos decantamos por ACI, nuestra razón para decidirnos por ACI fue únicamente por la existencia de una pediatra en China, en principio nos parecía muy interesante disponer de la figura de un pediatra en tierras tan lejanas, nada mas lejos de la realidad. Bueno debo decir que si que es verdad que teníamos pediatra pero solo en Pekín y por un tiempo muy limitado. Para nosotros que pasamos una semana en la provincia de Hunan, en concreto en Changsha, consideramos que era mas necesario disponer de pediatra en esa ciudad dado que es allí donde te entregan a la niña y allí es donde seguramente le hubiésemos hecho un montón de preguntas.
Pero bien, aunque lo del pediatra no nos resultara tal y como pensábamos debo decir de ACI que el resto del viaje, en líneas generales nos resultó bastante confortable.
Quizás, el hotel de Pekín, el Marriott, demasiado lujoso y demasiado lejos de todo. Sin embargo el de Changsha el Dolton Hotel, resultó espectacular y en una zona bastante céntrica. Eso nos permitió salir a callejear por la ciudad con las niñas sin problemas.
Por fin tenemos fecha de ingreso en China, al principio debo confesar que no sabía si eso era bueno o era malo pero mi mujer si que lo sabía, ya empezó la cuenta atrás para la designación, me decía. Empezamos a entrar en los foros, que lento va todo, decían algunos, esto se va a atrasar no se cuantos meses, decían otros.

Pasaron los meses, intentabas hacer tu vida normal, pero era muy difícil. En los foros, único medio extraoficial de obtener información, se hablaba de retrasos considerables. Ya  lo creo que fueron considerables, un año de retraso es lo bastante considerable como para acabar con todo, la de cosas que pueden suceder y de hecho algunas desgraciadamente sucedieron.

Por fin, el día 27 de Noviembre de 2005 recibo una llamada de Mª Luisa, abogada de ACI, para darnos la buena noticia.
- Severino- me preguntó.
- Si soy yo.
- Soy Mª Luisa de ACI - me respondió
No está tu mujer
No, ella está trabajando, que ocurre?
Ya tenéis la asignación, es una niña de 9 meses.
Enhorabuena, y finalizó la comunicación.

Con un nudo en el estómago y con el recuerdo de personas queridas que recientemente habían desaparecido empecé a marcar el número de teléfono de mi mujer. Creo recordar que le di la noticia entre sollozos y con la voz menguada. Al otro lado de la línea a mi mujer también le pudo la emoción y empezó a llorar.
Pero, como sería esa criaturita que nos estará esperando, porque ahora ya tenía rostro nuestro sueño, nosotros a diferencia de otros compañeros, tuvimos que hacer 100 Km. para que nos enseñaran la foto. Recuerdo que nos personamos en las oficinas de la Generalitat en  Alicante por la mañana, nos preguntábamos, como será, dios mío, que nervios.

Después de esperar durante unos 15 o 20 minutos por fin se nos hizo pasar a una sala donde una mujer nos enseñó las fotos de una criaturita, pelona, y con dos perlas negras en los ojos, reconozco que me invadió una sensación que ahora y después de dos años puedo explicar, miedo, tristeza y alegría. Miedo al pensar que esa criaturita debería esperar 35 días mas hasta que viajásemos a China para recogerla, alegría porque después de dos años de espera nuestro ángel ya estaba aquí, y tristeza por los seres queridos que a causa del retraso en la asignación no pudieron ver esa carita menuda, picarona y sonrojada que en la foto nos dedicaba su mejor sonrisa.
La señora, y después de dejar que disfrutásemos de nuestro momento, nos entregó unos papeles con los informes médicos últimos recibidos desde el orfanato. Debíamos mirarlos y dar nuestra aprobación antes de firmar, santo cielo, como voy a entender yo este garamatias de palabras técnicas o peor aún, como no voy a firmar después de verle la carita a aquella niñita.

Recuerdo que nosotros amablemente le pedimos a aquella señora nos dejara mandar el fax a un amigo nuestro pediatra para que el descifrara todo aquello, de echo mi amigo y así lo acordamos estaría esperándolo, pero aquella señora se negó, nos quedamos un poco mal, intentamos hacerle entender que el fax iba destinado a un amigo pediatra etc…, pero nada, nos argumentó que eran datos confidenciales y no estaba permitido ni el uso del fax de Generalitat ni el E-mail. Así que le llamamos por móvil y le transcribimos los datos y nos tranquilizó escucharle decir que según los datos todo estaba bien, firmamos y salimos de allí con las fotos y llenos de alegría.
No sabíamos a quien llamar primero, hermanas, hermanos, papa, mama, que mas dará eso ahora, y empezamos a llamar a todo el mundo y a mandar la foto por el móvil, bendita tecnología.

El viaje de vuelta a Denia fueron los 100 Km. mas increíbles que seguramente realizaré en años, un sol precioso, la foto de nuestra hija con nosotros y un viaje inimaginable a la vuelta de la esquina.

NOS VAMOS A CHINA

Después de unos días enseñando fotos, compartiendo alegría y haciendo muchas llamadas tuvimos que bajar de la nube y volver a poner los pies en el suelo, había que empezar a preparar un viaje, un largo viaje, largo no por la duración de la estancia si no por la distancia, nos debíamos preparar para ir a China. Mi mujer y yo hemos viajado mucho pero no habíamos cogido un avión nunca, podéis imaginaos, a todo lo que se nos venía encima debíamos añadir eso, seré capaz de viajar en avión, de no ser así que podríamos hacer.
No nos preocupemos por eso ahora, le dije yo a mi mujer, vamos a centrarnos en los preparativos que son muchos, debemos pensar que nos vamos dos pero que al llegar seremos tres y una de ellas una criaturita de diez meses. Había que empezar por los pasaportes, visado, etc…
Intentamos recabar todo tipo de información referente a las ciudades donde estaríamos, Pekin,  Changsha, entramos en los foros de nuevo y con muy buena intención la gente te daba consejos. Llevaos este tipo de crema, un recipiente para esto, otro para lo otro, te decían. La verdad es que algunos de los consejos nos fueron útiles de verdad.
Y llegó el día del viaje, nosotros debíamos viajar a Valencia desde allí en tren llegar a Madrid para al día siguiente coger el avión que nos llevaría primero a Helsinki y desde allí volar a Pekin, no está mal para alguien que era la primera vez que viajaba en avión.
Nuestro avión salía a las 10,50 h. hora española, por lo tanto para facturar debíamos estar en la terminal a las 7,30 de la mañana. Recuerdo que la noche antes del vuelo no dormimos demasiado.
Aeropuerto de Barajas, sábado 19 de Enero de 2006 las 7,30  de la mañana, desde el hotel donde nos alojamos nos han trasladado a la terminal T4, era espectacular, inmenso. Cogimos nuestras maletas y nos pusimos en marcha, debíamos buscar el mostrador para facturar antes de las 8,30.
No tardamos mucho en dar con el mostrador y ponernos a la cola, allí estaban unos amigos que estuvieron con nosotros en la última charla que nos dieron en ACI Valencia para atar todos los cabos y aclarar las dudas de última hora, eran Concha y Vicente.
Nos hicieron una señal y acudimos a la cola, dejad las maletas aquí y que nos las facturen todas, dijo Concha, y así lo hicimos.
Después de pasar el trámite de facturar intercambiar sonrisas de complicidad y abrazarnos nos dirigimos a la cafetería a esperar. En la cafetería coincidimos con tres parejas mas que también se dirigían a Pekín, iban a adoptar como nosotros. Nos presentamos, eran Rosa y Luis, Tomás y Maika y Ricardo y Mercedes.

MI PRIMER VUELO EN AVION

Después de desayunar y hacernos algunas fotos nos dirigimos a la zona de embarque, ahora si que me empezó a recorrerme por el cuerpo un hormigueo mezcla de nervio, emoción e incertidumbre. Era una mañana fresca y para subir al avión debíamos bajar y coger un autobús que nos llevaría hasta el. Cuando subimos, conocimos a dos parejas más, Teresa y Jose a los que les acompañaba su hija Natalia y Gonzalo e Ingrid,  con ellos se completaba el grupo que íbamos a salir hacia Pekin vía Helsinki, el resto de familias viajaron con otra compañía aérea vía Amsterdam.
Ya estamos en el avión, metemos el equipaje de mano, nos despojamos de la ropa de abrigo y nos sentamos en nuestro correspondiente asiento, a los pocos minutos una voz masculina y en un idioma desconocido nos decía, supongo yo, que íbamos a iniciar el despegue, el aparto después de rodar despacio por la pista se situó en la cabecera a la espera de la orden para el despegue cosa que ocurrió en cinco minutos, mi mujer y yo nos miramos, miramos por la ventanilla y vimos como el avión iba cogiendo velocidad hasta que de pronto levanto el morro y empezó a elevarse, ya estamos volando, le dije yo a mi mujer, me ha gustado, me respondió ella. el aparato siguió subiendo hasta alcanzar la altitud adecuada, se estabilizó y sin apenas darnos cuenta ya estábamos camino de Helsinki, tres horas de vuelo era el tiempo estimado en llegar, así que nos relajamos, nos dieron aperitivos, comimos, etc.., al fin y al cabo tres horas pasan volando y nunca mejor dicho. Helsinki es la capital de Finlandia el país de los mil lagos. Ya llegando a nuestro destino y al mirar por la ventanilla del avión comprendimos porque la llaman de los mil lagos, no los contamos pero es cierto que tiene muchos lagos.
Después de un aterrizaje perfecto desembarcamos en una terminal pequeña y coquetona desde la que por sus cristaleras veíamos la nieve en las pistas y sobre el horizonte. La previsión era de esperar una hora y media así que nos quedamos en una zona cercana a la puerta de salida y entre risas, nervios y comentarios nos fuimos conociendo un poco mas.
A la hora, mas o menos, nos fuimos acercando a la puerta de salida para tomar el avión que nos llevaría a Beijing. Este si que era un avión grande, después de entrar y acoplarnos en nuestros asientos nos dejamos llevar, al fin y al cabo 7 horas nos separaban de Pekín.

LLEGADA AL AEROPUERTO DE PEKÍN

Estaba amaneciendo en el horizonte, un amanecer precioso llenos de tonos rojos y azules. El dia le iba ganando la partida a la oscura noche, una oscuridad que nos acompañó prácticamente durante todo el viaje. Estamos llegando a China, ese país tan grande y tan lejano que se nos antojaba imposible de visitar unos años atrás. Un escalofrío nos empezaba a recorrer el cuerpo, la emoción de sabernos mas cerca de nuestras peques nos llenaba el cuerpo de una manera que sólo ahora puedo describir como única. Nada mas entrar en la terminal del aeropuerto de Pekin nos dimos cuenta de que nos encontrábamos en un país lleno de contrastes donde la palabra grande cobra un significado muy especial, todo es grande e inmenso.

LLEGADA AL AEROPUERTO DE BEIJING (CONT)

Al llegar a la terminal y después de recorrer unos interminables pasillos, vimos unas banderitas de ACI portadas por dos chinas que con una amplia sonrisa ondeaban la banderita para llamar nuestra atención. Nos acercamos y en  castellano nos  gritaban, - aquí, aquí -.

Serían las 8 de la mañana, mas o menos, y los que volamos con Finnair ya estábamos en China y con nuestras guías, Helena y Golondrina dos simpáticas hermanas que ACI tenía encargadas para que nos acompañasen, ayudasen y sacaran de cualquier duda. Como decía antes, serian las 8 de la mañana y después de Helena pasar lista para comprobar que habíamos llegado todos los que su lista marcaba nos acompañaron a cambiar el dinero, era un paso imprescindible, debíamos  cambiar nuestros euros por yuanes, el yuan es la moneda china, y así poder tener para tomar algo o comprar algo.
Así lo hicimos y cambiamos algunos euros, pues Golondrina nos dijo que en el hotel también nos cambiarían si fuese necesario. El cambio era por cada euro te daban, mas o menos, 10 yuanes, menos la comisión pues unos 9 yuanes.

Como teníamos que esperar al grupo del país vasco que al viajar en otra compañía tenían prevista la llegada pasadas las 11 de la mañana y como ya teníamos yuanes en nuestro bolsillo nos animamos a dar una vuelta por la terminal y poder tomar algo.
Señoritas muy jóvenes y ataviadas con el traje típico chino voceaban no se que consigna para llamar nuestra atención y ya lo creo que lo conseguían, colores llamativos, multitud de gente moviéndose sin parar, un idioma nuevo y tan extraño como el chino, pero no era problema, con nosotros iban Helena y Golondrina. eso nos daba seguridad.

Llegamos a un bar y pedimos, yo recuerdo que tomé te de jazmín y me parece que algunos tomaron cerveza y café.
Bueno, por fin llegaron nuestros compañeros del país vasco y después de la comprobación pertinente por parte de Golondrina y Helena nos pusimos en marcha hacia la terminal de vuelos nacionales, debíamos coger un avión que nos llevaría a Changsha capital de la provincia de Hunan.
Changsha en el idioma chino significa terreno pantanoso, mas o menos, y me imagino que le pondrian el nombre por lo arenoso y llano de su superficie.
Después de recorrer unos interminables pasillos, cintas transportadoras y haber andado aproximadamente 2 km. lleagamos a la terminal de vuelos nacionales.
Sin demora y con la ayuda de nuestros angeles orientales (Helena y Golondrina) facturamos los equipajes y viendo que faltaba una hora para  embarcar nos relajamos y empezamos a conocernos  todos un poco mas. Exceptuando las familias que viajaban a por su segunda hija, a todos los demas nos recorria una marabunta de pequeñas hormigas por el cuerpo como una pequeña descarga electrica que nos hacia tener sensaciones nuevas, entre escalofrios, nervios, etc… Estábamos a 11.000 kilómetros de nuestras casas, unos más y otros menos, se nos pasaban por la cabeza muchas cosas y muchos temores pero el saberte arropado de compañeros te hacia comportarte con una soltura y tranquilidad que no eran reales, la procesión iba por dentro.

VOLAMOS HACIA CHANGSHA

Por fin se anuncia la salida de nuestro vuelo, CNINA AIR, con destino a Changsha. Embarcamos y nos aposentamos en nuestros asientos correspondientes, con un despegue impecable y después de coger altitud el avión se estabilizó y nosotros nos relajamos, nos mirábamos, nos sonreíamos , nos esperaba un vuelo de 3 horas aproximadamente, mas o menos lo mismo que tardamos en volar de Madrid a Helsinki, China es un país inmenso y viajar entre provincias puede representar volar varias horas.
A las 5 de la tarde estábamos aterrizando en el aeropuerto de Changsha ciudad grande y llena de contrastes, con una población de 2 millones de habitantes puede llegar a los 6 millones si sumamos los barrios de la periferia. Con una buena comunicación vial entre el aeropuerto y la ciudad se nos hizo corto el recorrido hasta el hotel. Después de aterrizar, desembarcar y recoger los equipajes nuestras guías nos acompañaron al autobús que nos esperaba en el parking del aeropuerto.
Durante el trayecto hasta el hotel, que como decía antes, transcurrió por unas buenas carreteras, Golondrina nos dio la bienvenida a la ciudad donde recogeríamos a nuestras pequeñas princesas. Recuerdo que el autobús llevaba un símbolo pegado en la luna delantera y alguien le preguntó que significado tenía ese símbolo.
Golondrina se sonrió y nos explicó que el autobús esa mañana estuvo acompañando a unos recién casados y sus invitados y que en china es costumbre colocar ese símbolo como deseo de suerte.

Ni que decir tiene que a nosotros si que nos trajo mucha suerte pues todo estaba saliendo muy bien hasta el momento pero nos quedaba mucho por hacer y mucho por recorrer. Debo decir que en estos momentos que estoy escribiendo estas líneas dos años después sigo pensando que si que nos trajo mucha suerte.

Entre explicaciones, consejos, etc.. y sin darnos cuenta llegamos al DOLTON HOTEL, solo dos palabras, IM PRESIONANTE, un grandioso hotel de 54 alturas con todo el lujo oriental que podemos imaginar. El día se había puesto gris y apuntaba con llover y los cuerpos empezaban a acusar todas las horas que llevábamos viajando, 23 horas en nuestro caso. Con ganas de llegar a nuestras habitaciones, deshacer maletas y quitarnos los zapatos que llevaban mas de 20 horas acompañándonos y podernos dar un buen baño.
Por fin estamos en nuestra habitación, al entrar y ver una cuna justo al lado de la cama debo reconocer que todo el cansancio que como decía antes llevaba en mis piernas se me subió al estómago y el sueño se iba haciendo realidad minuto a minuto.
En estos hoteles que saben que tipo de huéspedes acaban de llegar lo tenían todo preparado, cuna, bañerita, calienta leche, etc…
Por mas que miramos por si se les había olvidado algo no echamos en falta nada, ni para las peques ni para nosotros.

Nosotros entre nuestro equipaje llevábamos un ordenador portátil con el que nos íbamos a conectar con la familia pero…
habrá conexión a internet, será rápida, cuanto nos costará, increíble lo tenían todo preparado, cable ethernet y conexión rápida a internet pero lo mejor es que era gratuita.
Conecté el ordenador y a través de un programita que me traje nos pusimos en contacto con nuestras familias en España que no sabían nada de nosotros desde hacía mas de 24 horas en nuestro caso. Les llamamos les tranquilizamos, y después de  desearnos todo lo mejor ya los emplazamos para el día siguiente, no debemos olvidar que la diferencia horaria, 7 horas, no nos permitía llamar cuando quisiéramos, por ejemplo a las 9 de la noche para nosotros eran las 2 de la tarde para ellos.
Cuando mi mujer y yo estábamos a punto de prepararnos un baño recordamos que las guías nos habían dicho que debíamos ir a un centro comercial que había cerca para comprar los carros de las niñas ya que mañana no nos daría tiempo y era conveniente tener el carro para cuando las niñas llegaran al hotel.
Nos reunimos algunas familias y acompañados por Helena nos fuimos al centro comercial. En el Hall del Hotel nos reunimos y nos abrigamos para salir a la calle, íbamos a pisar por primera vez las calles de China y la curiosidad nos picaba bastante. Mucha gente, mucha gente y mucha gente, creo que ha quedado claro, mucha gente y moviendose en un orden caótico, sobre todo los vehículos de dos y de cuatro ruedas, en especial estos últimos. Al llegar a un cruce y ver que los coches no parecían tener ninguna intención de parar Helena nos dijo que debíamos cruzar sin pararnos y sin mirar a nadie, podéis imaginaos un cruce de dos avenidas con cuatro carriles cada una y de dos direcciones, dios mío, avalanchas de coches, peatones, ciclomotores y en ejendro mecánico parecido a un motocarro cargado hasta el infinito y mucho mas de chatarra, basura, artilugios y otros enseres, todos buscando su espacio en ese espacio que es el cruce de calles, algunos hacen sonar sus bocinas otros dicen algo que por suerte n o entendimos. No os preocupéis, decía Helena, ya llegamos, si, ya llegamos pero mas tarde debemos volver, y con el agravante de que será mas oscuro pues está anocheciendo y encima iremos cargados con los carritos de nuestras niñas, no quiero ni pensarlo.
La sensación que tuvimos al entrar al centro me va a ser difícil de explicar pero lo voy a intentar.
Unas cortinas de plástico separaban lo que era la zona de parking de lo que era el centro comercial, parecía mas que entrábamos a un almacén que a un centro comercial, mucha gente entrando y saliendo con bolsas hacia un parking saturado y vigilado por un par de personajes recien sacados de alguna novela, pero lo bueno estaba dentro, como en los huevos Kinder. El olor estaba entre una docena de huevos cocidos mezclados con curry y todo esto dejado al sol de Agosto un par de horas, muy fuerte, no nauseabundo, pero muy difícil de digerir. Por suerte ese olor estaba sólo a la entrada o al menos eso nos perecía, tal vez nuestros olfatos se fueron acostumbrando mas deprisa de lo que nos imaginábamos pero lo cierto es que una hora mas tarde, cuando salíamos, la sensación ya no fue tan fuerte.

Estamos ya dentro del centro, es asombroso como se puede mover  tanta gente en un espacio tan limitado. El centro tenía dos alturas, la plata inferior era exclusivamente para alimentación. La alimentación oriental  es una alimentación que en algunos caso nos puede parecer extraña e incluso a algunas personas les puede producir repulsa. Es una cocina muy condimentada y especiada, en la provincia de Hunan por ejemplo es una cocina picante y como en toda china el arroz tiene una importancia primordial de hecho el arroz no lo venden en paquetes de 1 Kg. como en España lo venden a granel, cajones inmensos situados en las cabeceras de las estanterías permiten a la gente cargar bolsas grandes de arroz. En cuanto a la fruta la variedad es muy extensa y disfrutan de muchas  variedades que en España no disfrutamos por poner un ejemplo, la fruta del dragón, una mezcla de chirimoya grande con apariencia interior de sandia y sabor entre el Kiwi y la Papaya.

Después de hacer un pequeño recorrido por la zona de alimentación y comprobar donde estaban las cosas básicas que podríamos necesitar cuando nos diesen las niñas subimos a la parte superior dedicada a menaje, ropa, electrónica y otras cosas.
Helena nos acompañó a la zona donde vendían los carritos y nos ayudó a  efectuar la compra sin mayores complicaciones que las del idioma pero lo cierto es que los precios nos convencieron. Comprar en china por regla general es muy barata si bien tienes que saber que estás comprando o de lo contrario te puedes llevar una desagradable sorpresa. Al ser el primer día  de compras y al estar bastante cansados, todavía no habíamos descansado desde que salimos de España, no nos animamos mas que a comprar el carro y  observar bien el centro comercial por si lo necesitásemos.

Bien, ya tenemos carro, debemos volver al hotel y el retorno implicaba volver a cruzar avenidas verdaderamente saturadas de vehículos  incluso animales, a la vuelta nos sorprendió ver un hombre mayor guiando lo que parecía ser un  grupo de vacas por el centro de la avenida, si esa avenida de cuatro carriles saturada de coches, increíble al trote cruzaron la avenida y se adentraron a lo que parecía ser el centro de la ciudad, parecía un caso aislado pero no, pues en días posteriores volvimos a ver al mismo señor y a otros con otros animales.

Coches haciendo sonar sus bocinas, motocicletas en dirección prohibida y serpenteando entre vehículos y peatones, engendros mecánicos con tres ruedas de cuando Mao fue soldado y cargados de tal manera que parecen desafiar las leyes de la gravedad y gente  y mas gente fue lo que vimos al volver al hotel. Ya era oscuro y para los orientales, curiosos por naturaleza, les llamaba mucho la atención el grupo de occidentales cruzando calles y moviéndonos con prontitud por las calles pero debo decir que nadie de nosotros tuvo ningún problema con los ciudadanos chinos.

Por fin estamos en el hotel y por fin estamos en la habitación, después de darnos un merecido baño y cambiarnos de ropa nos dirigimos al Bufete donde todos nos congregamos para cenar. A partir de esa cena los grupos entre nosotros ya se fueron definiendo mas claramente. Es cierto que todos nos llevábamos muy bien pero por proximidad geográfica o por no se que razón los grupos se crearon rápidamente.

Recuero perfectamente a mis compañeros, Concha y Vicente, Ingrid y Gonzalo, Maika, Tomás y su primera hija Yusan, fruto de su primer viaje a China. También recuerdo a Rosa y Luis y a Mercedes y Ricardo. Todos ellos los recuerdo como los más próximos pues con ellos coincidíamos en muchas cenas, comidas o paseos.

El Bufete estaba situado el la planta baja del hotel junto al hall, un hall inmenso coronado por una lámpara de cristales que representa al nudo anudado, símbolo de la buena suerte en china y con un almendro en flor en la parte central, todo eso en una superficie cercana a la de un campo de baloncesto . En el bufete nos sentamos  y después de intercambiar opiniones con los compañeros llegó la hora de la verdad, había que pedir la cena, por suerte la carta estaba en chino y en ingles pero la comida exceptuando un par de platos el resto era toda oriental.
Bueno, no nos queda más que ir probando, - yo pido esto y tu pide aquello y ya me dices -
y así lo hicimos y la verdad es que todo estaba buenísimo siempre y cuando tengas la precaución de pedirles que no te pongan picante pues ellos le ponen picante a todo.

Cenamos y después de un buen te de jazmín empezamos la tertulia con los compañeros
- sois conscientes de que nos acostaremos maridos y nos levantaremos padres - plantee yo
- si que es cierto - apuntó un compañero, pero no es eso lo que llevamos 2 años esperando?.
Que cierto era, llevamos 2 años esperando, nos quedan horas para conocer a nuestra hijas y todavía no lo podíamos creer.

Sin apenas darnos cuenta se nos hicieron las doce de la noche y Golondrina y Helena con esa dulzura que las caracterizaba nos aconsejaron que nos fuéramos a dormir al día siguiente, lunes, debíamos madrugar para ir a por las niñas. Con los deseos de buenas noches nos fuimos despidiendo hasta abandonar todos la cafetería y  nos fuimos retirando a nuestras habitaciones. La verdad es que había sido un día muy largo desde que llegamos a las 7,30 de la mañana a Pekín, eran las 12,30 de la madrugada y las fuerzas ya eran las justas. Debemos descansar que mañana nos espera un día muy completo también y Helena y Golondrina nos habían emplazado para las 10 de la mañana en el Hall para subir al autobús.

LLEGÓ EL GRAN DÍÁ

Lunes, 22 de Enero de 2007, son las 8 de la mañana, desde la ventana de la habitación, en el piso 24 se ve una ciudad cubierta por una bruma matinal  que apenas deja ver los edificios mas altos que están cerca del hotel. Mi mujer ya se mueve por la habitación con una energía y un dinamismo desconocido.
-date prisa, que debemos desayunar antes de coger el autobús- me dijo.
- voy, no te preocupes, vamos bien de tiempo- le contesté. mientras me apresuraba en afeitarme.

Mientras mi mujer repasaba y repasaba la cantidad de papeles que nos acompañaban desde España y que la tenían obsesionada.

- espero que no se nos olvide nada- dijo mientras revisaba por última vez el contenido de la carpeta.

La verdad es que tanto papel, dinero, pasaportes, carta de invitación y  no se que mas, era un sin vivir. Un consejo, si debéis viajar a china con gran cantidad de papeles y tenéis miedo a perderlos, escanear todos los documentos convertirlos a JPEG o PDF y guardarlos en un lápiz de memoria, siempre podréis encontrar un ciber o alguna librería donde imprimirlos en caso de perder los que lleváis impresos.

Bajamos hacia la cafetería y nada mas llegar al hall ya nos dimos cuenta de que el hormigueo por el estómago no era exclusiva mía y de mi mujer, incluso para los que era el segundo viaje se les veía en la cara ese brillo especial que da la felicidad aunque de momento todavía era una felicidad contenida.

Helena y Golondrina nos llamaron a todos y después de verificar que no faltaba nadie, como faltar a una cita tan importante, nos acompañaron al autobús y empezamos a subir todos y recuerdo que cuando estábamos ya sentados y el autobús empezó a rodar alguien dijo:

- respirad a fondo, que son las últimas contracciones en un rato acudiremos  a un verdadero parto múltiple.
- Helena cogió el micrófono y consciente de que para nosotros era un  gran día que llevábamos dos años esperando nos  felicitó a todos y nos recordó todo lo que debíamos llevar.

Después de un recorrido de unos 20 minutos por las calles de Changsha el autobús entró en un patio y  donde  estaba el registro, bajamos del vehículo y las guías nos dijeron que fuésemos subiendo al primer piso.
Recuerdo la entrada al edificio oscura y con dos jarrones inmensos a los laterales del ascensor y una escalera por la que subimos mi mujer y yo muy descuidada para tratarse de un edificio oficial pero no le dimos mayor importancia y subimos para encontrarnos con nuestros compañeros.
Al llegar al rellano del registro vimos que no éramos los primeros, un grupo americano ya tenían a sus niñas  en sus brazos y por un momento coincidimos todos en el salón del registro, un espacio de apenas 20 metros cuadrados cargados de emociones, unas contenidas y otras ya en plena erupción.
Golondrina y Helena empezaron a pedirnos los papeles, parte de esos papeles que abrazábamos como si nos fuese la vida en ello, y cuando los tuvieron todos se metieron en un despacho donde pudimos observar tenían a las niñas ataviadas con el traje especial que los chinos ponen para celebrar la llegada del año nuevo o Fiesta de la Primavera como ellos la llaman.
Al momento y por orden alfabético, Helena fué llamando a las familias, a nosotros el orden alfabético nos había relegado a la última posición o sea que debíamos ver como todos nuestros compañeros estallaban de emoción y nosotros debíamos contenernos pero todo llega y por fin Helena nos llamó.
- Familia Rebull, Margalejo-

Confieso que cuando dijeron nuestros nombres yo ni me enteré fue Vicen quién se levanto y con la tranquilidad y serenidad  del que se sabe tocado por el destino se desplazó junto a Helena y a otra señorita que era la encargada de cotejar los documentos que llevábamos con los papeles de la niña.

Fueron unos segundos que yo aproveché para pasarle la cámara de video a  Vicente que con una sonrisa de oreja a oreja y junto con Concha acababan de ser padres después de un embarazo de 2 años.
Desde dentro del despacho del notario, juez o como quiera que se llame en chino, salió una señorita con una personita menuda en brazos, sus ojos, dos perlitas negras, no cesaban, observando todo lo de su alrededor.
Quién es esta persona con gafas y aspecto diferente que me quiere coger- pensaría ella.
Su carita reflejaba el cansancio producido sin duda por el largo viaje que acababan de hacer desde el orfanato hasta la capital de Hunan (Changsha). Ataviada  con un traje rojo típico del año nuevo chino y con su gorrito, lo primero que hizo fue intentar coger las gafas de Vicen. Desde España le habíamos traído un muñequito que su madre le entregó en cuanto la tuvo en brazos, ella lo cogió sin demasiado convencimiento pero con la gratitud del que le regalan algo pero no sabe la razón del regalo.
Fueron unos 5 minutos preciosos que tuvimos el privilegio de compartir todos juntos en aquella gran sala de partos donde papas y mamas nos fundimos en una atmósfera en la que se nos desbordaron las emociones, donde nuestro compañero de viaje pasó a ser nuestro familiar más cercano y que además estaba sintiendo la misma e inmensa alegría de ser padres que estabas sintiendo yo. Es cierto que había familias que era su segunda adopción y no hay duda  que las emociones no son las mismas pero no es menos cierto que al final, nosotros les contagiamos nuestra alegría pues era tanta la felicidad que llevábamos acumulada durante dos años que cuando explotamos era inevitable salpicarnos los unos a los otros.

Ya teníamos a nuestras niñas en brazos y algunas empezaron a llorar, después de todo las niñas habían hecho un largo viaje desde el orfanato de Chenzhou asta la ciudad de Changsha, capital de la provincia de Hunan. Chenzhou es una ciudad no muy grande y es donde nació Mao. Está situada al sur de la provincia y es un nudo ferroviario muy importante en China. Desde Chenzhou asta Changsha hay 6 horas en autobús, podéis imaginar a que hora despertarían a las niñas para que a las 11,24 h. de la mañana estuviesen ya arregladitas y poderlas entregar. La verdad es que aparentemente las niñas estaban perfectamente, un poco desorientadas tal vez, pero sin importancia.

Pasados unos minutos y después de hacernos fotos y vídeos los unos a los otros, Helena y Golondrina nos indicaron que debíamos ir bajando hacia el autobús. Una vez montados y con las niñas en brazos empezamos a sincerarnos todos un poco más con los compañeros y nos íbamos haciendo preguntas los unos a los otros incluso nos atrevimos a bromear con Gontxo.

Gontxo había viajado sólo a china pues su esposa dio a luz a una niña poco antes de emprender el viaje por lo que Gontxo tuvo que tomar la decisión de viajar sólo aunque al final le acompañó la presidenta de ACI PV.

Es muy importante tener a alguien en ese momento pues en un momento loas emociones te pueden sobrepasar y gastarte una mala pasada pero ese no fue el caso y Gontxo paso todas las pruebas con un aprobado. eso si. supervisado siempre por su acompañante, la presidenta de ACI PV.

El trayecto en autobús desde el registro hasta el hotel fue un recorrido en el que las niñas se durmieron fruto del agotamiento

Al llegar al hotel todos nos apresuramos a subir a las habitaciones y poder así, y amparados por la intimidad, dar rienda suelta a nuestra emociones. Estoy seguro que todos o la mayoría de nosotros al entrar en la habitación, nuestro lugar mas íntimo de toda china, y con el corazón en un puño , nos dejamos llevar y sin acordarnos prácticamente de todas las cosas que nos habían ocurrido durante esos dos años de espera  nos sentimos las personas mas felices y mas dichosas del planeta.

El tiempo que estuvimos en la habitación nos hizo entender que para nosotros era algo especial pero para las niñas nuestra felicidad podría significar un trauma. Al principio sus caritas no sabría decirte si eran de sorpresa o de miedo pero sacarles una sonrisa parecía una tarea difícil. Con mimos, caricias y juegos conseguimos la primera sonrisa y poco a poco conseguimos que su expresión se fuese relajando.

Después de unos juegos, unas cacas, unos pipis  y un biberón de no se cuantos centimetros cúbicos llegó la hora del baño.
Recuerdo que nos dijeron que cabía la posibilidad de que las niñas rechazaran el baño ya que ellas en el orfanato el aseo personal era simplemente con un trapo mojado y sólo algunas partes por lo tanto eso de meterlas en la bañerita iba a ser una aventura que debíamos descubrir.

Lo preparamos todo con mucho esmero y nos lanzamos a la pasar la primera prueba. Recuerdo que cogí a la niña la desnude y con mucho cuidado la llevé hasta el baño donde mi mujer empezó a decirle frasecitas dulces mientras con una mano agitaba el agua para comprobar que tenía una temperatura adecuada. Mientras yo la suspendía  en el aire sujeta por le iba introduciendo los pies en el agua.

Al primer contacto de sus piececitos con el agua su reacción fue de rechazo y debo confesar que nos asustamos pero por lo visto lo que ocurrió es que el agua estaba un poco caliente lo que se solucionó al mezclarle un poco de agua fría.

Lo volvimos a intentar y esta vez si que nos sorprendió, se abalanzó sobre la pequeña bañera de plástico que el hotel había dispuesto para nosotros. Empezó a  chapotear y en su rostro se adivinaba un brillo especial de felicidad, el mismo que imagino teníamos nosotros de verla a ella.  Cuando finalizamos con la ceremonia del baño y de tomarnos un descanso nos arreglamos para bajar a cenar.  Al llegar al restaurante la mayoría de nuestros amigos ya estaban allí, todos  con una sonrisa de oreja a oreja , las niñas relajadas y algunas durmiendo. Al momento ya estábamos cenando y  con las niñas en brazos empezamos lo que iba a ser una tertulia interesante, pues algunos eran ya padres experimentados y a buen seguro tenían coas muy importantes que decirnos. La verdad es que algunos teníamos un montón de preguntas que hacerles pués éramos conscientes de que nos quedaban 13 días  en un país muy lejano, sin conocer ni papa del idioma y ademas con una criaturita de 10 meses para la cual tu eras un extraño con aspecto diferente al que ella había visto hasta ese momento y que ademas hablaba  muy raro. El panorama no era muy halagüeño, pero debo decir que en ese momento, y lo digo sinceramnet, no se nos pasaron por la cabeza. Al fin y al cabo estaba con unas personas que si que hablaban mi idioma y que ante cualquier problema seguro que entre todos lo podríamos resolver, éramos una familia.

La velada transcurrió en un clima muy agradable y distendido llegando la hora de retirarse sin que prácticamente nos diésemos cuenta, no olvidemos que ahora teníamos una criaturita y su ritmo era el que nos iba a marcar durante todo el viaje, por lo tanto empezamos a retirarnos no sin antes recibir la llamada de atención de Elena y Golondrina recordándonos a la hora que teníamos que estar preparados para mañana pues íbamos a salir en nuestra primera excursión por Changsha.

Llego la hora de acostarnos y de que la niña probara su cuna, nadie sabíamos como iban a reaccionar, estábamos como con la ducha. Así es que la desnudamos, le pusimos el pijamita y la colocamos en la cunita.

No se bien si es que estaba fundida, si la cuna le encantaba o si las dos cosas, pero lo cierto es que se quedó como un lirón y no nos enteramos de que había niña hasta la mañana siguiente cuando la tuvimos que despertar.

Debíamos darnos prisa, eran muchas cosas por hacer y teníamos que desayunar y todo antes de salir de excursión. Nos organizamos y mientras uno le preparaba el biberón el otro la iba aseando. Como he dicho antes, en el hotel lo tenían todo preparado y nos colocaron un calienta leche y todo.

Pero que contrariedad, encontrar leche de vaca en china no es fácil, una por el idioma y otra porque ellos están mas acostumbrados a la soja que a la leche. De momento eso no nos preocupaba pues nosotros desde España habíamos traído algunas dosis de papillas y de momento sólo necesitábamos calentar un poco de agua pero había que ir pensando en como solucionar eso para mas adelante.

Mientras desayunamos empezamos a las preguntas típicas, como habéis pasado la noche, ha dormido, etc….
Lo cierto es que algunas niñas la primera noche se mostraron un poco mas inquietas que algunas pero por lo general me parece que todos descansamos bastante bien y las niñas no parecían tener mayores problemas que los normales de adaptación en estos casos, nada importante.

Elena y Golondrina no tardaron en empezar a sugerirnos que fuésemos acabando y saliendo hacia la entrada del hotel para así ellas poder hacer el recuento, proceso obligado para comprobar que nadie se pierde o se despista, antes de subir al autobús. Una vez ya todos en el autobús Elena cogió el micro y después de darnos los buenos días a todos y preguntarnos que tal la primera noche nos explico donde íbamos. Nos dirigíamos a una antigua escuela militar ahora transformada en residencia para estudiantes.

Changsha, que en chino significa, largo terreno arenoso, es una ciudad con muchos contrastes, zonas de lujo y barrios humildes muy poco diferenciados y con un trafico infernal, caótico y sin pies ni cabeza. después de un recorrido de unos 20 minutos llegamos al viejo cuartel, la verdad es que nos hacia mucha ilusión, al fin y al cabo era nuestra primera salida desde que llegamos a China. Cruzamos el río y nos dirigimos a una pequeña ladera muy frondosa y llegamos a solar grande donde aparcamos el autobús. Desde ese mismo instante nos dimos cuenta de que en ese lugar se apreciaba una atmósfera de relax y esparcimiento muy especial.

Grandes espacios llenos de hermosa vegetación junto con pequeños lagos repletos de bambúes en las orillas y acompañados por el trinar de exóticos pájaros componían la atmósfera de aquel recinto en aquella fresca mañana.
A medida que nos íbamos adentrando fuimos coincidiendo con estudiantes que deambulaban por las dependencias con frescura y vivacidad buscando un rinconcito donde a la sombra de algún árbol milenario poder estudiar o simplemente descansar.
Después de dar un paseo por el recinto Elena y Golondrina nos sugirieron entrar en un concierto de campanas Chinas milenarias, al principio, al entrar en aquella sala oscura, nos quedamos un poco como sorprendidos pero al momento de empezar a sonar la música nos quedamos como perplejos, era un sonido dulce, sereno y lleno de armoniosos acordes de las campanas y de otro instrumento parecido a un sitar indio.

Cuando la actuación finalizó nos reunimos todos en uno de los patios de la residencia y al tiempo que escuchábamos las explicaciones de nuestras guías no podíamos dejar de observar la arquitectura de aquella estancia y disfrutar de la armonia y la paz que nos invadía.

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